17.12.07

coaching

Dicen las modernas teorías de gestión que un buen manager tiene que ser ante todo un buen “coach” (entrenador). Interesado por el tema, hace poco cayó en mis manos “Coaching, un camino hacia nuestros éxitos” de Viviane Launer, presidenta y fundadora de la ICF (Internacional Coach Federation) en España. Viviane lo define en su libro como: “El arte de facilitar el desarrollo potencial de las personas y de los equipos para alcanzar objetivos coherentes y cambios en profundidad”.
Explica como “el coaching pretende ser un proceso que ayuda a las personas a realizar un cambio personal o profesional, generando una gran cantidad de alternativas de actuación, desafiando las creencias limitadoras, los obstáculos y las interpretaciones anquilosadas que impiden el éxito”.
Está últimamente de moda en España (y Europa) aunque ya lleva tiempo plenamente instalado en USA y surge de la aplicación del concepto del “entrenador” o “coach” deportivo a otros ámbitos de la vida. En la actualidad, existen los coachers para desarrollo personal, coach de desarrollo o cambio profesional, coach de grupos, coach especializados en directivos, coach de empresarios, etc.
La filosofía del coaching tiene un componente inspirado en la medicina oriental: no se trata de curar sino de construir salud para que las personas o equipos se curen a si mismos.
Dentro de las técnicas que utiliza para poder ayudar al “paciente” la autora destaca dos: la Programación Neuro-Lingüística (PNL) y el Análisis transaccional. “Si quieres saber lo que cree una persona, fíjate en lo que hace, no en lo que asegura creer” Este es uno de los consejos de la PNL. La PNL explica, entre otras cosas, cómo cada persona percibe su realidad de manera distinta. La filtra, antes de almacenarla en su memoria, según su propia personalidad, creencias, individualidad, pasado, método preferido de percepción, etc.
Por otro lado, el otro gran método o técnica utilizado por los coachers profesionales es el análisis transaccional (AT). El AT nos da herramientas para analizar las posiciones que tomamos en la vida y maneras de comprender nuestros roles y juegos más habituales en las relaciones individuales. Define tres estados del yo: niño, padre y adulto. Analiza dichos estados respecto a sus posiciones correspondientes en la vida:
- padre posicionado en “lo aprendido”
- adulto posicionado en “lo reflexionado”
- niño posicionado en “lo sentido”
Plantea cómo al comunicarnos entre nosotros, adoptamos roles diferentes en función del estado en que nos encontremos. Así, se produce el “match” o no-match en la comunicación (emisor-receptor funcionan y el mensaje es entendido) dependiendo de si tenemos una comunicación adulto-adulto, niño-padre , niño-adulto, etc.
A diferencia del psicoanálisis, en teoría, el coaching no intenta hacer terapia ni cambiar las estructuras psicológicas de la persona. Mira al futuro y no al pasado. No se pregunta ¿qué paso? Sino que mira hacia delante y se pregunta ¿por qué no? y en especial ¿cómo?
En definitiva, trata de analizar y encuadrar a la persona a pesar de la complejidad inherente al ser humano. Diagnostica la situación según cada caso. Facilita la consciencia de la persona frente a su propia realidad y procede a ayudar en la consecución de las metas, ya sean personales o profesionales, estableciendo un plan de acción, asignando responsables, gestionando el progreso y midiendo con honestidad el éxito final.
Queridos lectores: ¿qué opináis vosotros de todo esto del coaching? ¿alguna experiencia al respecto?
Gracias y sonríe,
dk

2 comments:

Salvador Mauri said...

Como dijo Manza... "coaching? que va a ser... lo del coachinillo que nos vamos a comer?"

jm said...

si señor,.. me halaga .... pero lo del coaching ... no es eso de no utilizar el transporte publico e ir a todos lados en couche.

un abrazo gordo..chicos,... y lo mejor para este año...