No se si serán estas fechas, el espíritu de la Navidad o simple casualidad, pero el caso es que anoche me acosté lleno de gratitud y dando gracias por todo lo que tengo. Me acosté siendo consciente de la seguridad, paz y el confort que disfrutamos la burguesía españolita media. De pronto, comencé a imaginar a otros seres humanos que - al mismo tiempo que yo y en otras zonas del mundo menos afortunadas- estuvieran también intentando conciliar el sueño. Mientras yo lo hacía bajo un edredón de pluma de pato, cama grande, confortable y calentito. Otros, quizás estaban a la intemperie, sin techo, con frío, hambre o miedo. ¡No puede uno menos que sentirse dichoso por lo que tiene¡ ¿No deberíamos tener la obligación de dar las gracias por cada noche de tranquilidad y paz que disfrutamos? ¿Por la oportunidad que nos brinda un nuevo día? ¿No deberíamos intentar ayudar al prójimo?Se que todo esto suena a tópico navideño pero no por eso deja de ser menos verdad. Muchas veces, nos comportamos como adultos-niños mimados, nos quejamos de vicio por tonterías, obviando lo verdaderamente importante y fundamental: la fortuna de haber nacido en un país, sociedad y entorno familiar como el nuestro. Muchas veces dejamos de ser felices por compararnos con otros más ricos que nosotros, con mejores casas, mejores coches, mejores trabajos... ¿Pero qué es todo esto? Siempre vas a poder compararte con alguien mejor que tú, con más dinero o más poder, con más salud, más inteligente, más querido, más famoso, más esto o más lo otro. No hay ningún final feliz del trayecto si decides subir a ese tren. Deja de compararte con los demás. Qué gran verdad lo que nos dice Buda repetidamente en el “Dhammapada”: ¡es el desear lo que os hace infelices!
¿Y que nos pasa? Pues que al estar inmersos en nuestro día a día de comodidad y rutina, no nos damos cuenta fácilmente de la situación. La paz, la libertad, la justicia, la prosperidad y la riqueza se dan por hechas. Nos parece como algo que nos fuera dado por derecho. Algo que nos merecemos al igual que el Sol que sale por las mañanas. Raro es el que además de pensarlo lo dice, a ese, rápidamente lo tachamos de “místico que no vive en la realidad”. “Mira este, que gracioso, otro iluminao más que cree en utopías”. No se trata de eso. No solemos reparar en nuestro gran privilegio. Al contrario, con demasiada frecuencia nos dedicamos a sentirnos desdichados, a criticar y envidiar lo que tiene el prójimo.
Plantea Ortega y Gasset en su libro “La rebelión de las masas”: la sociedad que tiene al dinero como valor primordial es por que ha perdido sus valores morales y ha perdido el norte de lo que verdaderamente es importante para el ser humano. No nos dice que el dinero no sea algo necesario, que sin duda lo es, ¡pero de ahí a qué sea el máximo VALOR!. Todos estamos en el mismo juego de sociedad de adultos-niños mimados en la que parece que lo único importante es comprar y tener. Nos lo recuerda Punset en su libro sobre la felicidad: “la sociedad no quiere personas felices, eso le da igual, lo que quiere son consumidores”.
Hemos sentido el vacío moral, y la inercia nos ha lanzado por el camino más fácil para catalogar a las personas: “tanto tienes tanto vales”. El vacío ha llegado a ser insoportable, la falta de espiritualidad en los occidentales acomodados es alarmante, no se siente que haya nada por lo que luchar. Parece como si al fin, muchos se hubieran dado cuenta de que tener una casa más grande no da necesariamente la felicidad. Es uno de los motivos del boom de religiosidad que estamos experimentando en Occidente. Empezando en USA, donde el valor de portales Webs sobre religión se ha disparado estrepitosamente (el magnate de la comunicación Murdock lo ha detectado rápido y ha comenzado a invertir en ellos).
Llegados a este punto del sermón... :-)
Lanzo la pregunta: ¿Sabremos en Occidente orientar correctamente este impulso natural hacia lo espiritual sin dejarnos atrapar por “sectas” o caer en los habituales “borregu-ismos”?
Gracias y sonríe,
























I’m back! One month without writing… Sorry guys but I needed a break after all that stress ... It’s been a wonderful time we had during our summer holidays and I thought I could write some blog entries about it. So, let’s start from the beginning with the MBA graduation ceremony on the 20th of July, quite a nice place (Palacio Municipal de Congresos) and atmosphere, all my family were there and they enjoyed a lot the “show”. We were all very happy as this was the end to a big effort and all of us were treated from that moment and will be in future as “IE MBA ex-alumni”. I think we all thought about the money the MBA cost us, the time, the effort, the stress, the learnings, the friendship, … “It was worth it!”















